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miércoles, 10 de septiembre de 2014

Emilio Botín: el paradigma de la burguesía española en 11 puntos.


La burguesía española es:

1. ENDOGÁMICA: Emilio Botín es hijo, nieto y bisnieto de banqueros, su fortuna y sus cargos en el banco Santander fueron herencia directa por el mero hecho de ser el primogénito.



2. ARISTOCRÁTICA: Miembro de la aristocracia española, se convirtió en marqués consorte a golpe de braguetazo y de talonario.



3.CRIMINAL INMOBILIARIA.  El Banco Santander (junto al BBVA, Bankia y Caixa Bank) ejecutaron el 59% de los desahucios en el estado español desde el 2011 y es considerado uno de los más crueles a la hora dedesahuciar.



4. RESPONSABLE DE LA CRISIS. Botín también se pilló los dedos con Lehman Brothers.



5. LUCRÁNDOSE DE LA CLASE OBRERA EN PLENA CRISIS: El Banco Santander obtuvo en el 2013 un beneficio de 4.370 millones de euros, un 90% más que en el 2012.


6. ASESINA: El Banco Santander está implicado en la industria armamentística: invirtió 750 millonesde euros en armas nucleares y también están inmersos en la financiación de armas "ilegales", como bombas de racimo.



7. CON DERECHO A ROBAR IMPUNEMENTE: Emilio Botín tuvo numerosas causas judiciales (que milagrosamente fueron archivadas):


-Fue procesado por delito fiscal por el asunto de las cesiones de crédito del Santander

-También fue investigado judicialmente por apropiación indebida y administración desleal en el caso de las jubilaciones que el Santander pagó a sus ejecutivos, el ex copresidente José María Amusátegui y el ex consejero delegado Ángel Corcóstegui, tras su salida de la entidad.

-En febrero de 2007 la Audiencia Provincial de Cantabria archivó el procedimiento abierto contra él por la presunta comisión de varios delitos derivados de la entrega del 1% de las acciones de Banesto a 13 directivos en 1994.

-En febrero de 2010, el Juzgado de Instrucción número 47 de Madrid archiva la querella contra Emilio Botín y Rodrigo Rato por la compra por parte de Banesto del 42,9% de Aguas de Fuensanta a la familia Rato por "un precio desorbitado para una sociedad en quiebra técnica".

La Audiencia Nacional también archivó en mayo de 2012 la causa abierta contra él y varios familiares por un presunto fraude fiscal, a la luz de la regularización que practicaron ante la Agencia Tributaria.

-En junio de 2014, la Audiencia Nacional ordena investigar la venta de Valores Santander a 129.000 clientes, con los que la entidad captó 7.000 millones con muchos clientes octogenarios, mediante un auto por el que revocaba la decisión del juez Ismael Moreno de archivar la causa abierta tras la denuncia de unos clientes.



8. IMPERIALISTA.  El expolio del Banco Santander a los pueblos de América  aporta el 51% del resultado total del Grupo.



9. CLERICAL. El Banco Santander ha financiado cursos de formación económica en el Vaticano


10. ESPECULADORA E INCAPAZ DE CREAR RIQUEZA REAL: Emilio Botín tuvo la desfachatez de negar la burbuja inmobiliaria ¡qué cojones!



11. El AUTÉNTICO PODER POR ENCIMA DE LOS GOBIERNOS. En Andalucía, Canarias, Aragón o en el Gobierno Central.









Artículo de Juanjo Muñoz.

domingo, 15 de junio de 2014

Artículo de Opinión: la violencia en la lucha revolucionaria. ¿Se puede acabar con el capitalismo sin violencia?



(Este artículo refleja las opiniones personales del autor. En ningún caso es un comunicado oficial ni extraoficial de la CUT Marbella).

Tema espinoso donde los haya. Nadie en su sano juicio abogaría por la violencia para solucionar los problemas. Al contrario, si estamos en contra del sistema capitalista es porque rechazamos categóricamente la violencia inherente a este modo de producción cuya fuerzas productivas está en manos privadas. Además,  luchamos por un mundo donde impere la solidaridad frente al egoísmo, la razón frente al dogmatismo, la convivencia pacífica frente al imperialismo capitalista, y la tolerancia frente al fanatismo. Abogamos por toda una serie de valores positivos que eleven al ser humano a una nueva etapa de desarrollo y crecimiento económico, social, político y personal.
Pero la clave del asunto no son las buenas (o malas) intenciones de los factores activos y pasivos involucrados en la lucha revolucionaria. Cualquier intento serio de acabar con el sistema capitalista requiere de manera imprescindible un análisis exhaustivo de la realidad concreta. Y la violencia es un factor clave en la realidad objetiva y en la explotación de la clase trabajadora a manos de banqueros y grandes empresarios.

1. ¿Vivimos en un mundo humanista?
Sin duda alguna, el humanismo, como filosofía vital y como código moral, es una manera adecuada de conseguir una correcta convivencia entre los seres humanos, una convivencia donde se respete la individualidad de la persona en el marco de una sociedad justa, solidaria, tolerante e igualitaria, donde prime el bien común sobre el egoísmo individual y donde la razón y la solidaridad entre individuos y pueblos sea la principal norma. Y, por último y más importante, el humanismo rechaza el empleo de todo tipo de violencia. 

Pero, desgraciadamente, vivimos en un mundo que no se rige por leyes humanistas. Vivimos en un mundo que se rige por leyes capitalistas, o dicho de otra manera, los que tienen el poder no se rigen por un código moral humanista. Al contrario, son capitalistas capaces de todo para obtener beneficios. Repito: capaces de todo, incluso de utilizar la violencia a unos niveles imposibles de imaginar. Grandes empresarios, banqueros, políticos, alto clero, generales y caudillos militares, a través de los medios de comunicación, de la policía y del ejército, imponen su visión del mundo al resto de los mortales. Y utilizarán esas herramientas de opresión para mantener su poder. Utilizarán la violencia para mantenerse en el poder y para defender el capitalismo.

Pero los burgueses no son tontos. A través de sus medios de comunicación, de su control de la enseñanza y de sus religiones, intentan imponer una falsa moral humanista al conjunto de la población. La burguesía dice que la violencia es SIEMPRE inaceptable, sobre todo cuando la ejerce la clase obrera para defender sus derechos. Pero para ellos, para la burguesía, no es violencia las guerras por el petróleo, las cargas de los antidisturbios, la brutalidad policial, las torturas, echar a familias de sus hogares, que seres humanos mueran de hambre, los “accidentes” laborales y un largo etcétera.

2. ¿Qué es la violencia?
La violencia, como todo en el sistema capitalista, es una cuestión de clase: su carácter dependerá de la clase que la ejerza, ya que revelará sus motivos. El capitalismo ejerce la violencia para mantener sus obscenos privilegios. El capitalismo es un sistema intrínsecamente violento que se basa en la explotación de la gran mayoría de la población en beneficio de unos pocos, y eso lo consigue apoyándose en el aparato del Estado, el ejército y la policía.

Por otro lado, la clase obrera ha ejercido la violencia en el pasado para defenderse de la clase opresora y para conquistar sus derechos. La clase obrera ejerce la violencia porque no le queda más remedio, porque los que detentan el poder lo mantienen usando la violencia, porque los burgueses no cederán el poder sin emplear la violencia de la policía y del ejército, a través de la represión policial o los golpes de estado militares.

Ahora bien ¿cuál es la violencia que la clase trabajadora ha empleado en el pasado para conquistar sus derechos? Por supuesto, no ha sido una violencia gratuita o impulsiva. Tampoco ha sido una violencia ejercida por una minoría. La violencia obrera surge en el contexto de un estallido revolucionario. Debe ser una violencia surgida del conjunto de la clase trabajadora, consecuencia de un trabajo revolucionario previo de agitación y propaganda, de concienciación del auténtico poder de la clase obrera, paso siguiente de las manifestaciones y huelgas obreras. Ha sido una violencia que ha unificado la lucha de la clase trabajadora y ha aumentado su conciencia como clase, una violencia que ha otorgado a los trabajadores/as conciencia de su auténtico poder. Una violencia que ha surgido de manera natural, dialéctica, que ha surgido porque las contradicciones de clase por fin han estallado y el trabajador y trabajadora se ha dado cuenta que el capitalismo no deja otro camino que la lucha hasta las últimas consecuencias. En muchas ocasiones, es un acto defensivo ante la agresión de la burguesía. Otras veces es el resultado lógico de décadas de opresión capitalista, donde la cantidad se transforma en calidad.  Pero siempre las acciones revolucionarias han estado ORGANIZADAS, para aumentar la efectividad (atacar al verdadero enemigo) y minimizar los daños.

La violencia no es un término absoluto ni moral. Es una herramienta que hay que saber utilizar (o no utilizar) cuando las circunstancias concretas del momento así lo indiquen. La violencia no debe ser un acto impulsivo, pasional o minoritario. Debe ser la expresión consecuente del conjunto de la clase trabajadora.


3. ¿Una revolución debe ser necesariamente violenta?

No, dependerá del grado de descomposición del poder capitalista en un momento dado, esto es, depende de si la burguesía puede utilizar al Estado Burgués para reprimir el estallido revolucionario. La Revolución Rusa de 1917 fue prácticamente incruenta, ya que el ejército se puso del lado del pueblo. La verdadera violencia vino después, cuando 21 ejércitos imperialistas de las potencias “democráticas” capitalistas invadieron el territorio ruso y apoyaron militarmente a los elementos reaccionarios zaristas dentro de Rusia, provocando una sanguinaria guerra “civil”. Aquí vemos otra vez cómo es el capitalismo el que emplea la violencia sin miramientos para acabar con las conquistas de la clase obrera. Se habla mucho del Terror Rojo de los bolcheviques, pero no se dice que esa violencia fue un acto de defensa frente al  Terror Blanco desencadenado por las potencias capitalistas “democráticas” del resto del mundo. Los historiadores capitalistas, enarbolando un humanismo hipócrita, no dejan de recordar que en la Rusia de Lenin la gente se moría de hambre, pero olvidan mencionar que los ejércitos zaristas, apoyados por ejércitos norteamericanos o británicos, quemaban campos y asesinaban a campesinos  por el mero hecho de apoyar al estado soviético de los obreros y campesinos.
La experiencia concreta de la historia da numerosos ejemplos de cómo la burguesía ha desencadenado la violencia para mantener el poder y de cómo la clase obrera ha tenido que emplear el poder para defenderse: El período de 1931-1939 en el Estado Español; El golpe de Estado en el Chile de Pinochet; las intentonas golpistas capitalistas en la Venezuela de Chavez y Maduro; el resurgir fascista en Ucrania.
¿Es lícito utilizar la violencia para defenderse de una agresión? ¿o el pacifismo es la solución al sistema capitalista?

4. Pacifismo y no violencia.
El pacifismo y la no violencia son incapaces de acabar por sí solas con el sistema capitalista. No es una afirmación gratuita: a lo largo de la historia ningún movimiento pacifista o no-violento ha conseguido acabar con el sistema capitalista en ningún estado. ¿Alguien puede dar un ejemplo de una revolución victoriosa contra el sistema capitalista a través del pacifismo o la no violencia? (y no, Gandhi no sirve de ejemplo). Porque volvemos a lo mismo: la burguesía no entregará pacíficamente su poder a la clase obrera. Incluso en el mejor de los casos, si se da la descomposición máxima del Estado burgués y el ejército y la policía se pone en el lado del pueblo, las clases dominantes pueden apelar a la represión internacional (OTAN, ONU).

Por otro lado ¿sirve de algo el pacifismo o la “no violencia”? Por supuesto que sí: sirve para revelar a la clase trabajadora la verdadera cara del Estado y sus cuerpos de represión. Debido a la brutalidad desplegada por las herramientas represivas del capitalismo, la clase trabajadora llegará a la conclusión (por sí misma y basado en su propia experiencia) de que la “no violencia” es inútil para acabar con un sistema que se basa en el uso intensivo e indiscriminado de la violencia de manera directa e indirecta. ¿Las acciones “no violentas” son una pérdida de tiempo, una lucha inútil? No, en la medida que quitan la máscara a la hipócrita y falsa “paz social” capitalista. ¿Las personas que creen en la “no violencia” y la practican en la lucha social, son ingénuos o contrarrevolucionarios? No, sencillamente son personas que emplean un método de lucha equivocado que les conducirá a un inevitable callejón sin salida. Aunque a nivel revolucionario la “no violencia” sea un método ineficaz, no deja de ser una fase lógica en la toma de conciencia de las masas. No podemos olvidar el carácter profundamente conservador de la clase trabajadora, que la hace tender a un “status quo” de aparente calma social, fruto de siglos de costumbres, adoctrinamientos y lavados de cerebro promovidos y ejercidos por la clase dominante, cuyo máximo estandarte es la moral humanista, que convenientemente rechaza todo tipo de violencia (salvo cuando la ejerce la clase dominante, directa o indirectamente).

5. La lucha armada

“¿Cuáles son las exigencias fundamentales que todo marxista debe presentar para el análisis de la cuestión de las formas de lucha? En primer lugar, el marxismo se distingue de todas las formas primitivas del socialismo pues no liga el movimiento a una sola forma determinada de lucha. El marxismo admite las formas más diversas de lucha; además, no las "inventa", sino que generaliza, organiza y hace conscientes las formas de lucha de las clases revolucionarias que aparecen por sí mismas en el curso del movimiento. El marxismo, totalmente hostil a todas las fórmulas abstractas, a todas las recetas doctrinas, exige que se preste mucha atención a la lucha de masas en curso que, con el desarrollo del movimiento, el crecimiento de la conciencia de las masas y la agudización de las crisis económicas y políticas, engendra constantemente nuevos y cada vez más diversos métodos de defensa y ataque. Por esto, el marxismo no rechaza categóricamente ninguna forma de lucha.”
(Lenin, “La Guerra de Guerrillas” Proletari, 30 de septiembre de 1906, la negrita es nuestra)

“La Guerra de Guerrillas” de Lenin es un texto clave para entender la visión marxista de la lucha armada. Su buena interpretación es fundamental para fortalecer al movimiento obrero. Su mala interpretación puede causar un daño terrible a la causa obrera.

Lenin diferenciaba muy bien entre la lucha armada del pueblo trabajador y los actos de terrorismo individual pequeñoburgueses de anarquistas o blanquistas. La lucha armada está al servicio del movimiento obrero y dependerá del grado de conciencia revolucionaria de la clase trabajadora y de las masas. Como ya explicamos antes, la lucha armada debe ser la expresión última de la lucha revolucionaria, cuando ya han caído todos los disfraces hipócritas de la falsa democracia burguesa y la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado es evidente para la clase obrera. Es en ese momento en el que la burguesía no puede utilizar la acción revolucionaria de las masas, apelando a un falso humanismo, contra la propia clase obrera, invocando al “rechazo a todo tipo de violencia” o defendiendo “el derecho a la vida”, criminalizando la lucha de los trabajadores y trabajadoras.

“(…) el marxismo exige que la cuestión de las formas de lucha sea enfocada históricamente. Plantear esta cuestión fuera de la situación histórica concreta significa no comprender el abecé del materialismo dialéctico. En los diversos momentos de la evolución económica, según las diferentes condiciones políticas, cultural-nacionales, costumbrales, etc., aparecen en primer plano distintas formas de lucha, y se convierten en las formas de lucha principales; y, en relación con esto, se modifican a su vez las formas de lucha secundarias, accesorias. Querer responder sí o no a propósito de un determinado procedimiento de lucha, sin examinar en detalle la situación concreta de un movimiento dado, la fase dada de su desenvolvimiento, significa abandonar completamente la posición del marxismo.(Lenin, “La Guerra de Guerrillas” Proletari, 30 de septiembre de 1906, la negrita es nuestra)

La verdad es concreta y saber analizar el momento concreto de la lucha de clases es fundamental. El grado conciencia revolucionaria de la clase obrera y de las masas es clave para determinar la forma de lucha. Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara acabaron con la dictadura de Batista porque el pueblo cubano estaba a favor de la guerrilla. Desgraciadamente, años después, el grado de conciencia de las masas en Bolivia no era el adecuado. En Rusia, el grado de conciencia de la clase obrera en Febrero de 1917 no era el mismo que en Octubre de 1917. El grado de conciencia de la clase obrera y campesina de los pueblos del Estado español en julio de 1936 no era la misma que en la España de Felipe González, Aznar, Zapatero o Rajoy. El pueblo en su mayoría debe ver la lucha armada como el paso lógico de la lucha revolucionaria. Si la burguesía, a través de su maquinaria política, policial y mediática, consiguen criminalizar las acciones armadas y hacer que la clase trabajadora y las masas vean esta lucha armada como “crímenes” ordinarios,  significa que el grado de conciencia todavía no es el adecuado. La lucha armada, cuando no es el momento, produce los efectos contrarios de los que se desean: es utilizado por la burguesía contra el propio movimiento obrero, promulgando leyes que reducen las libertades y los derechos de la clase obrera. Además, convierte en víctimas a los verdugos a ojos de la clase trabajadora.

“Se dice que la guerra de guerrillas aproxima al proletariado consciente a la categoría de los vagabundos borrachines y degradados. Es cierto. Pero de esto sólo se desprende que el partido del proletariado no puede nunca considerar la guerra de guerrillas como el único, ni siquiera como el principal procedimiento de lucha; que este procedimiento debe estar subordinado a los otros, debe ser proporcionado a los procedimientos esenciales de lucha, ennoblecido por la influencia educadora y organizadora del socialismo. Sin esta última condición, todos, absolutamente todos los procedimientos de lucha, en la sociedad burguesa, aproximan al proletariado a las diversas capas no proletarias, situadas por encima o por debajo de él, y, abandonados al curso espontáneo de los acontecimientos, se desgastan, se pervierten, se prostituyen”
(Lenin, “La Guerra de Guerrillas” Proletari, 30 de septiembre de 1906, la negrita es nuestra)

Nunca podemos olvidar que la lucha armada no es la principal forma de lucha del proletariado. La lucha armada es un mal menor, un paso que nos veremos obligados a tomar porque la represión de la burguesía será total y buscará nuestra exterminación física directa a través de una dictadura policial-militar directa o indirecta, de derecho o de facto. A los trabajadores y trabajadoras de los pueblos del estado español no les quedó más remedio que levantarse en armas contra el fascismo español y europeo en 1936; que el pueblo chileno no se levantara en armas el 11 de septiembre de 1973 tuvo consecuencias catastróficas para la clase obrera durante décadas; la acción revolucionaria de la clase obrera y las masas en Venezuela salvaron la revolución bolivariana en el pasado y la salvarán en el presente.


6. Terrorismo individual; terrorismo de Estado; terrorismo patronal.

No se puede entender la aparición del terrorismo individual en el Estado español sin la existencia de casi 40 años de dictadura franquista y de las atrocidades contra los derechos humanos que se cometieron durante la guerra civil española y posguerra. Las cifras no están todavía claras, pero se estima que 130.000 seres humanos fueron víctimas de la represión fascista durante la guerra civil y la posguerra (Fuente: Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y el historiador Francisco Espinosa). España es el segundo país del mundo con mayor número de desaparecidos. Estamos hablando de muertes oficiales por fusilamiento y garrote vil, pero también estamos hablando de decenas de miles de muertes en descampados, en cárceles y comisarías, con torturas y violaciones. Además de todas estas atrocidades contra la clase trabajadora, también hablamos de la represión a la identidad nacional de los diferentes pueblos del Estado español. Hablamos de pueblos enteros en estado de sitio militar, hablamos de palizas, hablamos de multas y torturas por hablar tu propia lengua, hablamos de generaciones maltratadas y humilladas por su clase social o por su nacionalidad. Desgraciadamente, todo esto no desapareció con la mal llamada transición democrática española. Aunque formalmente España se convirtió en una democracia, en la práctica los cimientos del estado franquista permanecían intactos en el aparato estatal, policial y militar.

ETA nace en plena dictadura franquista en Euskalherria, siendo una respuesta nacionalista y marxista de la clase obrera vasca contra la dictadura franquista y contra el capitalismo al que representaba. Como toda organización sujeta a las leyes de la dialéctica, ETA vivió numerosos cambios y escisiones, potenciando en diferentes etapas la lucha política o la lucha militar, su lado nacionalista o su lado marxista. La lucha militar de ETA escapó siempre al aspecto guerrillero de la lucha armada, y tuvo total similitud con el terrorismo individual, centrado en atentados individuales a miembros de las fuerzas represivas del estado. Durante la dictadura franquista, su mayor logro fue el atentado contra el Almirante Carrero Blanco, presidente del gobierno franquista y sucesor de Franco. Llegada la democracia burguesa al estado español, la cúpula de ETA no supo analizar el estado de conciencia de la clase obrera de Euskalherria y del resto del estado español, y cada acto de terrorismo individual aislaba a la organización de la clase obrera y del pueblo al que representaban. Más aún cuando los daños colaterales de las acciones armadas arrastraban numerosas e inaceptables víctimas civiles de la clase obrera. Para los diferentes gobiernos del estado español, ETA, más que un problema, resultó un argumento recurrente para ganar elecciones y para potenciar el nacionalismo español en la clase obrera. 

Pero cada reacción tiene su acción previa. ETA es fruto de la represión fascista (durante y después de la dictadura); es la respuesta (estratégicamente errónea) a la opresión de las fuerzas represivas del estado y a sus grupos paramilitares (“Alianza Apostólica Anticomunista”, Antiterrorismo ETA, Grupos Armados Españoles, Guerrilleros de Cristo Rey, Batallón Vasco Español, Comandos antimarxistas (todos ellos controlados y financiados por el Servicio Central de Documentación (servicio de inteligencia español desde 1972 hasta 1977) tal como reconoció uno de sus mandos, el general Sáez de Santamaría. Y, por supuesto, los GAL, financiados por el propio gobierno de Felipe González.
Incluso hoy día, cuando ETA ya ha proclamado el cese definitivo de la lucha armada, el gobierno de turno agita el fantasma de ETA para cegar a la clase obrera y desviar su atención del verdadero enemigo: la burguesía, que mata y sigue matando a los trabajadores y trabajadoras. El terrorismo patronal existe y lo llaman “accidentes laborales”. Y para muestra, unas pocas cifras:

Durante sus 43 años de existencia, ETA mató a 829 personas, de las cuales, el 58% eran militares, guardias civiles, policías nacionales y municipales, y banqueros y altos cargos políticos franquistas (Fuente: Fundación víctimas del terrorismo); en 16 años (1997-2012), se han producido 14.214 “accidentes” laborales mortales (Fuente: Instituto Nacional de Estadística). Sólo en el año 2000 hubo 1.136 trabajadores y trabajadoras asesinad@s por la patronal, o sea, solo en el año 2000 la patronal mató a más trabajadores que ETA en toda su existencia. 

El terrorismo individual no es el camino de la lucha de la clase obrera. La clase obrera no puede ser espectadora de la lucha de clases, sino protagonista. Marx explicó que la emancipación de la clase obrera será obra de la propia clase obrera o no lo será nunca.


Juanjo Muñoz (Marbella, junio de 2014)

jueves, 22 de mayo de 2014

¿Para qué sirven unas elecciones europeas? Organizaciones obreras y parlamentarismo burgués.

Artículo de Opinión: ¿Para qué sirven unas elecciones europeas? Organizaciones obreras y parlamentarismo burgués.

1. Parlamento europeo: el paradigma del parlamentarismo burgués.

La ideología dominante (que no es otra que la de la clase dominante, la burguesía) nos ha grabado a fuego la idea, tras generaciones de leyes, imposiciones y tradiciones, que “democracia” significa votar cada 4 años (o cada 5, en el caso que nos ocupa), dando carta blanca a los políticos de turno (socialdemócratas-neoliberales o neoliberales-fascistas)para desplegar una serie de medidas que invariablemente favorecen económica y socialmente (en mayor o menor medida, de manera más o menos evidente) a la oligarquía. El Estado, el gobierno y la democracia no son la manifestación de la voluntad popular, sino simplemente herramientas de opresión de los banqueros y los grandes empresarios para mantener su poder y sus obscenos privilegios. Cualquier partido político, por muy izquierdas que se considere y por muchas buenas intenciones que tenga, acabará sucumbiendo a los dictados de la burguesía si no acomete la tarea de acabar con el sistema económico capitalista y con la clase a la que representa. Y si, en el mejor de los casos, quisiera hacerlo, tendría que contar con el poder de la lucha en la calle, con la rebelión popular, con la clase trabajadora y las masas en un proceso revolucionario, único motor de cambio en la lucha de clases.

En el caso del Parlamento europeo, la situación es más sangrante aún: una cámara de 754 diputados (más el presidente) que en la práctica no tiene poder decisorio alguno, ya que sus funciones (función legislativa y aprobación del presupuesto de la Unión Europea) están supeditados a otros órganos no elegidos por el pueblo, como la Comisión Europea (integrante de la Troika, junto al Fondo Monetario Internacional y el Banco Europeo, responsables directos de la modificación del artículo 135 de la constitución española, que imponía “una estabilidad presupuestaria” que en la práctica era priorizar el pago de la deuda de los banqueros y grandes empresarios a costa de recortar al pueblo trabajador). Nada mejor que el Parlamento Europeo para demostrar la falsedad de la democracia capitalista y del Parlamentarismo burgués.

Resumiendo: Rajoy, Merkel, Hollande o Susana Díaz son monigotes trajeados controlados por banqueros y grandes empresarios, que son los que realmente ejercen el poder a través de los parlamentos burgueses. La persona que quiera acabar con el sistema capitalista tendría que recordar esta (manida) cita de Lenin (probablemente la cita más utilizada por anarquistas en tiempo de elecciones):

“Sólo los bribones o los tontos pueden creer que el proletariado debe primero conquistar la mayoría en las votaciones realizadas bajo el yugo de la burguesía, bajo el yugo de la esclavitud asalariada, y que sólo después debe conquistar el Poder. Esto es el colmo de la estulticia o de la hipocresía, esto es sustituir la lucha de clases y la revolución por votaciones bajo el viejo régimen, bajo el viejo Poder.”  
Ya volveremos más adelante a esta cita (y al documento al que pertenece). Pero ahora, tras la exposición realizada, la conclusión lógica no debería ser otra que la de no participar en esta pantomima de elecciones europeas, ejerciendo la abstención activa o directamente el boicot. ¿Verdad?

Pues no. Las organizaciones revolucionarias deben participar en estos comicios electorales. ¿Razones? Más de 15 millones de razones.

2. ¿El Parlamentarismo burgués “ha caducado” políticamente? ¿A quién beneficia la abstención-boicot?

Una organización revolucionaria debe boicotear unos comicios electorales cuando el parlamentarismo burgués haya caducado políticamente, esto es, cuando la inmensa mayoría de la clase obrera y las masas se hayan dado cuenta de lo que cualquier activista ya sabe: que el parlamentarismo burgués es una farsa al servicio de la burguesía y que la auténtica democracia consiste en ejercer el control directo a través de asambleas populares y comités democráticos. Es más, si las masas ya han llegado a esa conclusión, el doble poder popular ya debe estar manifestándose en las calles, siendo un rival para el poder “oficial”. Pero mientras grandes sectores de la clase obrera y de las masas sigan viendo el parlamentarismo burgués como la auténtica democracia y sigan creyendo que la solución a sus problemas es votar cada 4 ó 5 años a un partido, delegando su auténtico poder en una casta política que tiende a alejarse del pueblo, entonces, no nos engañemos, las condiciones objetivas no son propicias para hacer un boicot a los comicios electorales, porque, lo queramos o no, la atención de la clase obrera y las masas está puesta en esos comicios electorales.

Lenin advertía a l@s activistas que tuvieran cuidado con confundir su ideal político con realidades objetivas. Es nuestra obligación decirles a la clase obrera y a las masas que el parlamentarismo burgués no es la auténtica democracia, pero, al mismo tiempo, debemos analizar el estado de conciencia de la clase obrera y de las masas en su conjunto, no solo de su vanguardia. Para l@s activistas está claro que el parlamentarismo burgués ha caducado políticamente, pero ¿ha caducado para la clase obrera y para las masas? Ésa es la primera pregunta que hay que responder si no queremos correr el riesgo de quedar aislados de la clase obrera.

Tomando los datos de las últimas elecciones al parlamento europeo, un total de 15.761.963 personas participaron en los comicios (46% del censo electoral), de los cuales más de 12 millones optaron por el bipartidismo neoliberal PP-PSOE. La abstención fue muy elevada, el 54%, aunque, paradójicamente, fue menor que la de los comicios de 2004 (54,86%). En Andalucía, la participación fue del 42,41% (2.621.293 votantes), con una abstención del 57,59% (3.559.814 votantes) aunque, de nuevo, la tendencia a la abstención fue menor que en las elecciones del 2004 (59,12%). En los comicios del 2014 se espera una abstención del 60%. Bueno, eso nos deja con todo un 40% de ciudadanos/as que todavía ven las elecciones burguesas como una vía de cambio, un 40% que será carne de cañón del bipartidismo neoliberal, que utilizarán los resultados de estas elecciones como balones de oxígeno para mantenerse en el poder o para intentar recuperarlo. Si los trabajadores y trabajadoras conscientes deciden abstenerse, bien por la pantomima del Parlamento Europeo, bien porque la inmensa mayoría de las organizaciones de izquierdas padecen el virus de la socialdemocracia, entonces, el bipartidismo volverá a arrasar, consiguiendo munición para las futuras elecciones municipales, autonómicas y estatales.

Algunos abstencionistas argumentan que la abstención activa es una manera de deslegitimizar el sistema. ¿Es eso cierto? ¿la elevadísima abstención de las elecciones del 2009 deslegitimizó al Parlamento Europeo? ¿la abstención del 54% hizo daño a la Unión Europea o al sistema capitalista? ¿Lo hará una abstención del 60%? La idea de que tod@s nos vamos a poner de acuerdo y nos vamos a abstener en masa, unánimemente, es una ilusión ácrata alejada totalmente de la realidad de la conciencia de la clase obrera y de la lucha de clases. ¿La abstención de la gente de izquierdas en las últimas elecciones generales del Estado Español supuso un daño al sistema capitalista o al bipartidismo? No, al contrario, la abstención (debido a la ley electoral) le dio una mayoría absoluta ilegítima a un gobierno franquista y neoliberal, dándole vía libre para aplicar las directrices de banqueros, grandes empresarios y obispos pedófilos.

La influencia del Parlamentarismo burgués en la clase obrera es muy real. Fomentar el boicot cuando no existe una fuerza popular que contrarreste el poder institucional lo único que hace es dañar a la clase obrera y a nuestra labor revolucionaria. 

¿Cómo podemos conseguir que la clase obrera y las masas vean al parlamentarismo burgués como lo que realmente es? Solo hay un camino: organizando al pueblo, creando poder popular a través de la desobediencia civil, de la acción directa, de las manifestaciones, ocupaciones y huelgas, enseñando pacientemente las tradiciones de lucha del movimiento obrero y demostrando, con la teoría y la práctica, con las ideas y con la acción, que el único camino para conseguir un mundo mejor es la lucha en la calle. La lucha del barrio de Gamonal o la movilización histórica de las Marchas de la Dignidad del 22M son dos ejemplos recientes de que cuál es el campo de batalla de la lucha de clases.

3. ¿Cómo debe participar en unas elecciones un partido revolucionario?

Un proceso electoral es otra oportunidad que tienen los partidos revolucionarios para hacer su labor de agitación y propaganda revolucionaria. Para mantener su poder, la burguesía debe desplegar estas pantomimas de elecciones “democráticas”, esforzándose para hacer creer al pueblo que existe la igualdad y la libertad de elección, creando instrumentos y mecanismos para dar una imagen de imparcialidad y ecuanimidad. Pues bien, utilicemos esos mecanismos e instrumentos para nuestra labor revolucionaria, dándole la vuelta a la situación, utilizándolos como cajas de resonancias para educar a la clase trabajadora y a las masas. Durante 15 días, a la ideología dominante no le queda otra opción que llamar la atención de la clase obrera y de las masas a nivel político. Pero lo hace bajo unos límites controlados. Rompamos esos límites ahora que la atención de la clase trabajadora y las masas están dirigidas a la política en abstracto; revelémosles que el voto por sí solo no cambia las cosas, que la lucha no se hace en los despachos, sino en la calle. Entremos en este obsceno circo electoral, pero siguiendo nuestras propias reglas, conservando en todo momento nuestra independencia a la hora de lanzar un mensaje: un cambio de gobierno no es suficiente, hay que cambiar el sistema. Y el sistema se cambia con la lucha de la clase obrera en las calles, organizándose en asambleas democráticas. El estado y el parlamento son instrumentos de la burguesía para oprimirnos, por eso debemos estar presentes en esos instrumentos, para decirles a la cara la verdad de su tiranía, para entorpecer el dominio de la burguesía y fomentar la creación de poder popular.

Resumiendo: debemos utilizar las elecciones parlamentarias y la tribuna parlamentaria a la manera revolucionaria.

El resultado del 25 de mayo será una foto fija y tramposa de la voluntad popular, que está en constante cambio y movimiento. Por desgracia, pocos partidos que se consideran de izquierdas son auténticamente anticapitalistas, y los que a nivel estatutario aparecen como tales, sus dirigentes se empecinan en demostrar que en la práctica no lo son. Comprendo la decisión de algún@s compañer@s de abstenerse en estas elecciones, bien por la inutilidad del parlamento europeo o bien porque creen que no hay opciones auténticamente anticapitalistas y soberanistas en los comicios. Soy de la opinión que están renunciando a una herramienta de subversión del orden establecido, rechazando voluntariamente una vía de comunicación con las masas para educarlas en sus tareas revolucionarias.

No obstante, el 25 de mayo pasará, y las personas que luchan de verdad seguirán haciéndolo, hayan votado o se hayan abstenido en estas elecciones al parlamento europeo.

El 21 de junio es nuestra próxima jornada de lucha. La clase obrera va a rodear los parlamentos de todas las comunidades autónomas del estado español en protesta por los recortes impuestos por la TROIKA (y que los gobiernos de turno acatan sumisamente). En toda Andalucía la Plataforma de las Marchas de la Dignidad 22M estamos organizando autobuses para ir a Sevilla, para luchar contra el (des)gobierno de Susana Díaz. Ahí tenemos otra oportunidad de crear poder popular, de organizar a la clase trabajadora para acabar con este sistema capitalista criminal y asesino. No la desaprovechemos.


4. La famosa cita de Lenin.

Como dije antes, hay una cita de Lenin que causa furor entre los sectores ácratas más pequeñoburgueses del movimiento revolucionario, cita que es empleada indiscriminadamente para intentar cerrarnos la boca a l@s marxistas cuando debatimos sobre la abstención (sea o no activa).

“Sólo los bribones o los tontos pueden creer que el proletariado debe primero conquistar la mayoría en las votaciones realizadas bajo el yugo de la burguesía, bajo el yugo de la esclavitud asalariada, y que sólo después debe conquistar el Poder. Esto es el colmo de la estulticia o de la hipocresía, esto es sustituir la lucha de clases y la revolución por votaciones bajo el viejo régimen, bajo el viejo Poder.”  
Vale, la cita es impecable y refleja una verdad como un templo. Pero el problema de las citas es que, si las sacas de contexto, puede decir lo contrario de lo que expresa el autor, y defender las “tesis” del citador. Por eso rogamos encarecidamente que se lea el texto en su conjunto.

Esta cita en cuestión proviene de la obra de Lenin, “Saludo a los comunistas italianos, franceses y alemanes”, publicada en octubre de 1919 en el num. 6 de la revista "La Internacional Comunista".  En dicha obra, tras hacer una enumeración de los avances del comunismo en Italia, Francia y Alemania, Lenin hace mención a un problema surgido entre los comunistas alemanes: el debate sobre si es correcta o no la participación de una organización comunista en el parlamentarismo burgués. A parte de la cita anteriormente expuesta ¿qué más decía Lenin en su obra?

“Las discrepancias entre los comunistas alemanes se reducen, por lo que yo puedo juzgar, al problema relativo a la "utilización de las posibilidades legales" (como decían en 1910-1913 los bolcheviques), a la utilización de los parlamentos burgueses, de los sindicatos reaccionarios y de la "ley sobre los consejos" (Betriebsratgesetz) , desfigurados por los Scheidemann y los Kautsky, y a la participación en semejantes organismos o al boicot de ellos. 

Los bolcheviques rusos hicimos frente a esas mismas divergencias en 1906 y en 1910-1912. Y vemos claramente que en muchos de los nuevos comunistas alemanes se deja sentir sencillamente una falta de experiencia revolucionaria. Si hubiesen conocido un par de revoluciones burguesas (la de 1905 y la de 1917) no propugnarían tan incondicionalmente el boicot y no incurrirían a veces en los errores del sindicalismo (…)

Desde el punto de vista de la teoría marxista y desde el punto de vista de la experiencia de tres revoluciones (1905, febrero de 1917 y octubre de 1917), considero absolutamente equivocada la negativa a participar en los parlamentos burgueses, en los sindicatos reaccionarios (de los Legien, de los Gompers, etc.), en los "consejos" obreros archirreaccionarios, deformados por los Scheidemann, etc. 

A veces, en casos aislados, en ciertos países, el boicot es justo, como lo fue, por ejemplo, el boicot de los bolcheviques de las elecciones a la Duma zarista en 1905. Pero esos mismos bolcheviques participaron en la Duma de 1907, mucho más reaccionaria y abiertamente contrarrevolucionaria. (…)

“Si se reflexiona en esta historia de la lucha del proletariado por el poder, complicada, ímproba, prolongada, rica por la extraordinaria variedad de formas y por la inusitada abundancia de bruscos cambios, virajes y transiciones de una forma de lucha a otra, aparecerá claro el error de los que quieren "prohibir" la participación en los parlamentos burgueses, en los sindicatos reaccionarios, en los comités zaristas o scheidemannistas de delegados obreros o en los consejos de fábrica, etc., etc”. (…)

No obstante, el error sigue siendo error y es preciso criticarlo, es preciso luchar para corregirlo. La lucha contra los traidores al socialismo, contra los adeptos de Scheidemann y Kautsky, debe ser implacable, pero no debe desarrollarse en torno al problema de participar o no en los parlamentos burgueses, en los sindicatos reaccionarios, etc. Esto sería un error indiscutible, y aún sería un error más grave el desviarse de las ideas del marxismo y de su línea práctica (un partido político fuerte y centralizado) para caer en las ideas y en la práctica del sindicalismo. Hay que tender a que el partido actúe en los parlamentos burgueses, en los sindicatos reaccionarios, en los "consejos de fábrica", mutilados y castrados por los Scheidemann, a que actúe en todas partes donde haya obreros, donde se pueda hablar a los obreros e influir sobre las masas obreras. Es preciso conjugar a todo trance el trabajo clandestino con el legal, haciendo que el partido clandestino y sus organizaciones obreras controlen de manera sistemática y con el mayor rigor la actividad legal. Esto no es fácil, pero en la revolución proletaria no hay ni puede haber tareas "fáciles", medios "fáciles" de lucha.”

(“Saludo a los comunistas italianos, franceses y alemanes”, N. Lenin).

¿Boicot sí? ¿boicot no? Dependiendo de las condiciones objetivas. Si el boicot nos aísla de las masas obreras, es una estrategia errónea. Si el boicot nos acerca a las masas obreras o sirve para sofocar un estallido revolucionario, es una estrategia correcta.

Juanjo Muñoz (Militante de CUT Marbella)

lunes, 21 de abril de 2014

Artículo de Opinión. 14 de abril: una herramienta de la clase obrera en la lucha revolucionaria


“2.3. Internacionalismo y anti-imperialismo”
(…) Nuestro nacionalismo es de clase, revolucionario e inequívocamente internacionalista, no sólo por principios e ideas sino también porque la liberación nacional y social de Andalucía depende mucho de la liberación de otros pueblos  y naciones sometidas al atropello del mismo enemigo que no es otro que le capitalismo imperialista”
“2.7. Por la República Andaluza.
Somos una fuerza republicana que aboga por la abolición de la monarquía y la instauración de la república andaluza (…) Nuestra apuesta republicana es de clase y socialista.”
(Artículo 2. Principios, características y fines, Estatutos CUT)

1. Un debate necesario

La conmemoración del 83 aniversario de la II República Española ha sido el escenario de movilizaciones en todo el estado español contra una monarquía corrupta, parásita y criminal, fiel reflejo del fascismo que la engendró, y también ha sido reflejo de la necesidad de acabar con este residuo del feudalismo para avanzar en nuestra forma de gobierno. No obstante, la jornada de lucha también ha sido motivo de oposición por parte de las fuerzas soberanistas de izquierdas con respecto a la idoneidad de celebrar esta fecha, al ser la conmemoración de un estado español opresor de las diferentes naciones del estado español.

En estos días pasados hemos tenido la oportunidad de leer sendos artículos sobre el tema, analizando desde una óptica nacionalista el significado de la II República española y, sobre todo, su significado en la lucha actual por la soberanía de los pueblos y de la clase obrera. Estos artículos son "República Sí: Andaluza" (escrito por  Jaleo!!! el 13 de abril de 2014) y "14 de abril: República y el camino de los pueblos" (escrito por Guillén González, militante de la Izquierda Independentista Aragonesa, el 14 de abril de 2014). En estos artículos se defiende la idea de que la izquierda soberanista no debe participar en esos actos conmemorativos, ya que es un contrasentido para un nacionalista luchar por la constitución de una III República Española. Pero ¿Es así? ¿Participar en esos actos conmemorativos es una traición para la futura República Andaluza? ¿Participar en la lucha por la III República Española SOCIALISTA retrasa la liberación de las naciones presas del Estado Español? ¿Participar en estos actos implica la ratificación de todas las medidas de la II República española o el apoyo incondicional a una III República española? ¿La lucha por una Tercera República SOCIALISTA española atenta contra la lucha de una República SOCIALISTA Andaluza?

2. Queremos una república, pero no cualquier tipo de república.

Queremos una  república socialista, emancipadora de la clase obrera y de los pueblos. Es así de sencillo. Cualquier otra forma de república, ya sea burguesa, como la estadounidense, Francesa o Alemana, o que mantenga el actual marco territorial del estado español es inaceptable. En estos casos, la URSS es un buen ejemplo: Los obreros y campesinos de Rusia alcanzaron el poder a través de los soviets de obreros, campesinos y soldados, tomando la maquinaria estatal para construir un Estado Obrero que nacionalizara los medios de producción principales. Además, una de las primeras medidas del nuevo estado obrero fue el derecho de autodeterminación. El 15 de noviembre de 1918, el gobierno soviético reconoció el derecho de autodeterminación y de secesión a “todos los pueblos de Rusia”. El 7 de noviembre de 1918 el gobierno soviético dictó un decreto especial firmado por Lenin reconociendo la independencia de la República Soviética de Estonia. El Imperio Ruso, la gran cárcel de los pueblos de Europa y Asia, se convertía en una unión de repúblicas socialistas en igualdad de condiciones.

Guillén González dice en su artículo:

“Así hace su entrada el republicanismo estatalista que nos viene a decir que la mejor de las vías para acabar con el Régimen del 78 es echar a la monarquía y lograr la República. En la imagen colectiva para avanzar solo hay un camino; el republicanismo. Pero nada se dice en este proyecto del papel que cumple el Pueblo trabajador aragonés, de sus problemas concretos como territorio”

“Se nos dirá entonces que la República será federal, que respetará el derecho de autodeterminación de los pueblos ¿Pero es acaso eso lo que a nosotras nos preocupa? A mí me interesan los problemas reales y concretos del pueblo trabajador aragonés; y me interesa que estos vienen de un sistema económico en el que no solo se da la desigualdad económica entre pobres y ricos sino que esta última se materializa mediante la explotación desigual que el Estado hace de los territorios que controla”

Por estos motivos, no se puede apoyar cualquier tipo de república. Eso es de cajón. La clave de la ecuación no es la palabra “española” en la definición de la tercera república, sino la ausencia o inclusión de la palabra “socialista”. Acabar con la propiedad privada de los medios de producción y la constitución de un Estado Obrero son fundamentales, ya que como Guillén González dice:

"La autodeterminación no es suficiente, es un derecho básico que los Pueblos pueden ejercer pero que por sí mismo no soluciona las desigualdades que sufrimos. Lo que necesitamos es que se garantice nuestra soberanía, que podamos decidir sobre todos nuestros asuntos, sobre nuestros recursos y nuestro modelo de desarrollo en todo momento, y no solo en un ejercicio de autodeterminación momentáneo. Necesitamos esta soberanía para que se termine el régimen colonial que explota a nuestros pueblos y esto es algo que ningún republicanismo estatalista nos plantea."

Esa es la clave: “ningún republicanismo estatalista nos lo plantea” ¿por qué? Porque el movimiento republicanismo actual tiene influencias burguesas o pequeñoburguesas que se aprovechan de un movimiento progresista para conseguir los objetivos propios de su clase y reforzar la máquina de opresión burguesa. Tal como ocurrió en 1931, la actual oligarquía española no dudará de deshacerse de la vieja y sucia camisa monárquica para evitar un estallido social, como ya lo intentó con la II República. Por este motivo ¿la izquierda soberanista anticapitalista debe permitir que esos movimientos republicanos caigan en las manos burguesas y que, posteriormente, ese movimiento republicano sea utilizado contra la clase obrera y los pueblos? ¿Acaso debemos permitir que planteamientos revisionistas adquieran el protagonismo en ese jornada de lucha? ¿Acaso no es necesario participar en esos movimientos y, con total independencia, explicar pacientemente nuestra idea de república, emancipadora de la clase obrera y de los pueblos? 

Volvamos con Guillén González:

"Para nosotras y nosotros, como se ve, el problema no está en la institución monárquica sino en el régimen en su conjunto, que lleva siglos utilizando el sistema colonial para controlar y desangrar la economía de los Pueblos. El problema no está en monarquía o república, está en el pacto social interclasista que desde hace décadas se ha fundamentado con igual apoyo de izquierdas y derechas. Muchas de las personas que apoyan hoy los valores republicanos siguen asentados en los mismos marcos del constitucionalismo, que es el factor que finalmente garantiza la estabilidad del régimen y con él también la monarquía."

Guillén González tiene toda la razón: el problema no está en monarquía o república. Pero desgraciadamente nuestro campo de acción no es un laboratorio esterilizado donde podemos escoger los compuestos químicos para conseguir la revolución. Debemos aprovechar las fuerzas sociales de la clase obrera que están a nuestra disposición para conseguir nuestro objetivo último: acabar con el capitalismo y conseguir la libertad de las  naciones oprimidas. Los movimientos republicanos estatistas existen, no van a desaparecer por mucho que lo queramos o los ignoremos. Están ahí, son una realidad y despiertan muchísima ilusión en la clase obrera. La izquierda soberanista puede hacer dos cosas: desdeñarlos, porque “nuestro proyecto no es español” o participar en ellos, explicar pacientemente que la república por sí sola no es garantía de la libertad del pueblo en todos los sentidos, que debemos luchar por una república socialista.

Aquí tenemos otro razonamiento totalmente acertado de Guillén González:

"Los Pueblos han de liderar el proceso constituyente que supere el Régimen del 78 y como habrán de hacerlo desde un movimiento popular íntegramente clasista, la forma nueva que de este proceso surja no será diferente a la que plantea el republicanismo. Se puede clamar todo lo que se quiera por una república socialista y federal pero eso no dejan de ser nada más que declaraciones de intenciones. Sin embargo el soberanismo es una rebeldía del aquí y del ahora, que no supone una reforma del Estado sino una superación de éste, como marco, en términos prácticos. La soberanía planteada por los movimientos populares de los Pueblos ejecuta la mayor contradicción del poder estatal que es la de su propia consistencia y no posterga, como hace el republicanismo, la revolución social a un futuro profetizado como escenario ideal de la lucha de clases."

El soberanismo es una rebeldía del aquí y del ahora. Pero, desgraciadamente, el grado de conciencia de la clase obrera y de las masas a ese respecto no es igual en las diferentes naciones del estado español. No entender eso es un gran problema. No entender que la conciencia nacional de la clase obrera y las masas en Euskal Herria o en Països Catalans no es la misma que en Andalucía es no entender la situación concreta, y no entender la situación concreta nos aboca al fracaso. Sin paños calientes, la izquierda soberanista andaluza, hoy por hoy, es débil, pero tiene un potencial tremendo. Y si queremos ser fuertes, debemos superar numerosos obstáculos para llegar a la clase obrera andaluza, el mayor de ellos, superar los siglos de colonización ideológica de la oligarquía española y la oligarquía andaluza (que ha participado desde siempre en el poder central), que han impuesto al pueblo andaluz la idea de que “Andalucía es España”, o mejor dicho: “el pueblo andaluz participa en igualdad de condiciones en el Estado Español” lo cual es completamente falso, y ahí está nuestro pasado y nuestro presente para demostrarlo. No obstante, lo queramos o no, la clase obrera andaluza va a seguir participando en movimientos estatistas, y nosotros, o bien podemos llamarles “españolistas” y quedarnos tan anchos, o bien participar en las luchas de la clase obrera andaluza, y, a través del ejemplo y la explicación paciente, orientarles hacia la auténtica lucha. Los movimientos estatistas son como son porque la izquierda soberanista no está en ellos para decirles que el estado español es una cárcel de pueblos y que el final del capitalismo pasa por la emancipación de las diferentes naciones. En España no habrá revolución sin la participación activa de los diferentes pueblos, pero desgraciadamente en Andalucía todavía no somos un referente político de la clase trabajadora andaluza porque, sencillamente, no se nos conoce. El SAT es un referente sindical, pero nuestros referentes políticos no son conocidos. Quizás porque cuando queremos acercarnos a la clase trabajadora andaluza los llamamos “españolistas” y, lógicamente, nos mandan a la mierda.

Por último, Guillén González dice:

"La III República no es mi proyecto pero si en el futuro el Pueblo trabajador aragonés puede tomar protagonismo y salir beneficiado, debido a su empoderamiento, de un proyecto republicanista, entonces los soberanistas deberemos valorar qué es lo que conviene tácticamente a nuestro Pueblo en cada momento, aunque siempre teniendo en cuenta que esa república no será el fin del camino político que habremos de recorrer y que el reino que hoy enfrentamos acabará siendo la república que mañana también habremos de batallar por el derecho a nuestra soberanía."

“Entonces los soberanistas deberemos valorar qué es lo que conviene tácticamente a nuestro pueblo en cada momento”. Totalmente correcto. Por eso yo lanzo esta pregunta: dada la situación concreta actual de Andalucía ¿nos conviene tácticamente desdeñar los movimientos republicanistas? Pues ni tácticamente ni estratégicamente. Si el republicanismo estatista despierta la ilusión y las ganas de luchar de la clase trabajadora andaluza, sencillamente debemos estar allí y plantear el modo de sistema económico correcto para la emancipación de la clase obrera y la liberación de los pueblos oprimidos.

3.  14 de abril: símbolo de la II República española…y también de otras muchas cosas

Mitificar procesos históricos es nefasto para la lucha revolucionaria porque, generalmente, aprendemos de las acciones erróneas del pasado. La proclamación de la segunda república fue un gran paso para la clase obrera, pero la II República Española tuvo un carácter indudablemente burgués, protector en última instancia de la propiedad privada y de la unidad territorial, que no se atrevió a desarmar las herramientas de la reacción dentro del Estado, y sus gobiernos progresistas no fueron capaces de tomar las medidas necesarias para la emancipación de la clase obrera y de la libertad de los pueblos. No obstante, tal como dice Jaleo!!! en su artículo:

"Es por eso que queremos diferenciar la Segunda República Española, de carácter burgués y que nada regaló a Andalucía, a las luchas conseguidas por las clases obreras y populares y que culminaron con la constitución del Frente Popular, unidad de la izquierda frente al fascismo y que abarcaba desde la CNT y UGT hasta el PSOE, IR o PCE, pasando por los soberanistas e independentistas de los diferentes pueblos del estado español."

Y ahí han dado en el clavo: el 14 de abril no solo se conmemora un período concreto del estado español comprendido entre 1931 a 1936; la tricolor no solo es una bandera española que utilizaron por igual la derecha o la izquierda cuando llegaron al gobierno. El 14 de abril y la tricolor también son  símbolos de la lucha antifascista, del levantamiento del pueblo trabajador contra la dictadura de la oligarquía española, es el símbolo de la resistencia del pueblo trabajador en la guerra civil contra el fascismo español y europeo, y también un símbolo de lucha durante la dictadura franquista. ¿Qué revolucionario del resto del mundo no haría suyas esas luchas obreras, sea de la nación que sea? Participar en los actos de conmemorativos no supone a priori defender la unidad territorial del estado español o defender una III República española burguesa. Supone honrar a los hombres y mujeres que sufrieron e incluso murieron para la emancipación de la clase obrera y de los pueblos. En cuanto a nivel táctico/estratégico, estas conmemoraciones se pueden y se deben utilizar como herramientas de lucha contra el régimen actual, para subvertir el sistema económico y territorial del estado español, para aprender y enseñar las lecciones revolucionarias de nuestro pasado y utilizarlas como armas de concienciación, agitación y propaganda para acabar con el capitalismo y conseguir la libertad de nuestros pueblos. Es otra ocasión para orientar la movilización popular contra el auténtico enemigo. Por diferentes razones de peso, la clase obrera ha asumido la conmemoración del 14 de abril como una fecha suya, de lucha contra el capitalismo y en memoria a los trabajadores y trabajadoras caídos por el fascismo. ¿Es una respuesta emocional una fecha concreta o una bandera concreta? ¿Lo es ondear la arbonaida o celebrar el 4 de diciembre o el 29 de octubre? Son símbolos motivadores y concienciadores en la lucha contra el sistema capitalista que, orientados correctamente, también pueden ser un arma para la liberación de los pueblos del estado español.

Queremos una República Socialista Andaluza. Para conseguirlo, debemos planificar una estrategia basándonos en el análisis de la situación objetiva actual, de nuestra fortaleza como vanguardia del movimiento obrero andaluz y del grado de conciencia de las masas. Y,  por supuesto, no podemos desdeñar ningún arma a nuestra disposición para atacar a la burguesía y a su mayor herramienta de opresión: el estado burgués. Y, nos guste o no, el estado burgués que nos oprime de forma directa es el Estado Español. Este sencillo argumento debería bastar para aquellos militantes que piensan que fuera de despeñaperros no se nos ha perdido nada. Nuestra lucha debe ser doble: reforzar la izquierda soberanista andaluza (en base al marxismo), aquí, en Andalucía, y, por otro lado, coordinarnos con todas las fuerzas obreras y movimientos populares a nivel nacional e internacional que dañen al estado que nos oprime directamente, el Estado burgués español. Ambas luchas no son luchas contradictorias, son luchas paralelas y complementarias.

Juanjo Muñoz (militante de CUT Marbella)